Cinco arreglos de diez minutos que te ahorran llamar al técnico

Hay averías domésticas que parecen cosa de profesional y se resuelven con un destornillador y diez minutos. Y hay otras que parecen fáciles y acaban en una factura mayor por intentarlo.

Estas cinco son del primer grupo. Al final está el límite: lo que no hay que tocar.

Antes de nada: si vas a tocar algo de agua, localiza y cierra la llave de paso. Si vas a tocar algo eléctrico, baja el diferencial. Y haz fotos mientras desmontas, que a la hora de montar se agradecen.

1. El grifo que gotea

Diez gotas por minuto son unos 2.000 litros al año. Y casi nunca hay que cambiar el grifo: se cambia una pieza de un euro.

Si es un monomando (una sola palanca), la pieza es el cartucho cerámico:

  1. Cierra la llave de paso bajo el lavabo y abre el grifo para vaciar la presión.
  2. Quita el embellecedor (la chapita de colores azul/rojo) haciendo palanca con un destornillador plano fino.
  3. Debajo hay un tornillo allen. Aflójalo y saca la palanca.
  4. Desenrosca la tuerca o capuchón que sujeta el cartucho.
  5. Saca el cartucho, llévalo a la ferretería y pide uno igual. Es la única forma de acertar con el diámetro.
  6. Monta en orden inverso. No aprietes a lo bestia: la cerámica se agrieta.

Si es un grifo de dos volantes, la pieza suele ser una goma o pastilla dentro de cada volante. Mismo procedimiento, aún más simple.

Coste: entre 3 y 15 €. Un fontanero por venir, bastante más.

2. La cisterna que corre

Si oyes un siseo constante o ves agua bajando por la pared interior de la taza, la cisterna está perdiendo. Puede ser 100 litros al día.

Primero, confirma: seca la pared interior de la taza por encima del agua y pega una tira de papel higiénico. Si en 20 minutos está mojada, hay fuga.

Levanta la tapa de la cisterna (pesa, apóyala en el suelo con cuidado) y mira:

Si el agua llega al rebosadero (el tubo central), el problema es el flotador: entra más agua de la que debe. Casi todos se ajustan girando un tornillo o deslizando una pieza por una varilla. Baja el nivel 2-3 cm por debajo del rebosadero.

Si el agua no llega al rebosadero pero igual corre, la que falla es la goma de salida (la junta de la válvula de descarga). Se saca a mano, se lleva a la ferretería y se compra igual. Entre 5 y 10 €.

Si la cal ha deformado el mecanismo entero, hay kits de válvula completos por 15-20 € que se cambian sin herramientas especiales.

3. El desagüe lento

Antes de productos químicos, el sifón.

  1. Cubo debajo. Va a salir agua sucia, sin excepción.
  2. Afloja las dos tuercas de plástico a mano. Casi nunca hacen falta herramientas.
  3. Retira la pieza curva y vacíala.
  4. Límpiala por dentro con un cepillo de botellas o un trapo enrollado.
  5. Revisa la goma de la junta. Si está deformada o agrietada, cámbiala: es la causa número uno de goteos después de hacer esto.
  6. Monta y aprieta a mano. Con llave te pasas de rosca y rompes el plástico.

Quince minutos y resuelve lo que ningún producto casero puede. El procedimiento completo, con lo que sí y lo que no hace el bicarbonato, está en desatascar tuberías.

Para el pelo de la ducha, una varilla de plástico dentada de dos euros.

4. La puerta que chirría o roza

Si chirría: casi siempre son las bisagras. Un poco de aceite de máquina o lubricante en spray en el eje de cada bisagra, abriendo y cerrando varias veces para repartirlo. El aceite de cocina sirve en un apuro pero se enrancia y atrae polvo: no es buena idea a largo plazo.

Si roza el marco o el suelo: casi siempre la puerta se ha descolgado y basta con apretar los tornillos de las bisagras, empezando por la de arriba, que es la que más peso aguanta.

Si un tornillo gira sin agarrar, el agujero está pasado. Truco clásico: mete palillos de madera con un poco de cola blanca en el agujero, corta a ras, deja secar una hora y vuelve a atornillar. Agarra como nuevo.

Si no cierra bien pero no roza, suele ser la chapa de cierre del marco: se aflojan sus tornillos, se desplaza un par de milímetros y se vuelve a apretar.

5. El enchufe o interruptor que no va

Con una condición: esto es solo para cambiar un mecanismo igual por otro igual. Si hay que tocar cableado nuevo, cajas o cuadro, es para un electricista.

  1. Baja el diferencial del cuadro general. No el magnetotérmico de esa habitación: el general.
  2. Comprueba que no hay tensión con un buscapolos o un comprobador. Esto no es opcional.
  3. Quita el embellecedor y los tornillos del mecanismo.
  4. Haz una foto de los cables antes de soltar nada.
  5. Suelta, monta el nuevo igual, y atornilla.
  6. Sube el diferencial y prueba.

Si al bajar y subir el diferencial salta solo, o si ves cables quemados, oscurecidos o el enchufe estaba caliente: para y llama a un electricista. Eso es un aviso de algo más serio.

Dónde está el límite

Esto es lo importante del artículo. No toques:

  • Nada de gas. Ni una junta, ni un latiguillo, ni la caldera. Es ilegal sin instalador autorizado y las consecuencias de hacerlo mal no son una gotera.
  • El cuadro eléctrico, más allá de subir o bajar un automático.
  • Tuberías empotradas o cualquier fuga dentro de pared.
  • La caldera, por dentro. Purgar radiadores y ajustar presión sí; abrirla no.
  • Cualquier cosa en zona común del edificio: bajantes, contadores generales, tejado.
  • Un enchufe que se calienta o huele a quemado. No es un cambio de mecanismo, es un problema de instalación.

Y una regla sencilla: si después de 20 minutos no entiendes qué está pasando, para. Lo que cuesta un técnico es poco comparado con lo que cuesta un destrozo.

Herramientas que resuelven el 90 %

No hace falta un taller:

  • Destornilladores plano y de estrella, varios tamaños
  • Juego de llaves allen
  • Alicates y una llave inglesa pequeña
  • Cinta de teflón (para roscas de fontanería)
  • Buscapolos
  • Un bote de lubricante en spray
  • Linterna

Con eso y veinte euros de recambios se resuelve la mayoría de lo que pasa en una casa.

Preguntas frecuentes

¿Dónde está la llave de paso del agua?

Normalmente bajo el fregadero, en el armario del baño o junto al contador en la entrada. Localízala antes de necesitarla: el día que haya un escape no es momento de buscarla.

Cambié la goma y sigue goteando

Comprueba que compraste la medida exacta y que el asiento donde apoya no está picado por la cal. Si el asiento está dañado, ya es cambio de grifo.

¿Cinta de teflón en qué sentido?

En el sentido de la rosca, para que al enroscar no se desenrolle. Cinco o seis vueltas, apretando con los dedos.

Mi puerta roza solo en verano

La madera se dilata con la humedad. Si solo pasa unos meses, no la lijes: con el tiempo vuelve. Lijar en verano puede dejarte holgura en invierno.

¿Merece la pena arreglar un grifo viejo?

Si el cuerpo está bien y solo gotea, sí. Si está picado por la cal, con el cromado saltado o es de una marca sin recambios, sale mejor cambiarlo.

En resumen

Grifo, cisterna, sifón, puerta y mecanismo eléctrico simple se arreglan en casa con herramienta básica. Gas, cuadro eléctrico, tuberías empotradas y todo lo que huela a quemado, no. Y cierra siempre el agua o la corriente antes de empezar.

Si estás con el repaso general, preparar la casa para el invierno tiene el resto del checklist.

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